capitulo 20

domingo, 16 de mayo de 2010 ·

20

Tocaron la puerta, un timido “toc-toc”.

-?Rover?- pregunto Karin. No respondieron.

-Abre.- dijo Melissa.

-No, que tal que…- Melissa ya estaba abriendo la puerta.

Rover estaba sentado en el segundo escalon.

-?Y Kano?- pregunto Melissa.

Rover nego con la cabeza sin dejar de ver el suelo. Melissa se quedo ahi, compartiendo su dolor. Se quedaron ahi por varios minutos maquillados de horas, uno pensando en su hermano, y la otra pensando en sus padres. Rover rompio el silencio.

-Fue mi culpa.- aseguro arrepentido.

-No es tu culpa. No es culpa de nadie.- respondio Melissa.

-Si tan solo la hubiera agarrado mas fuerte…

-No es tu culpa. No hay mujer que pueda contra dos hombres. Eso no era Tangya.

-?Que tal que no lo contagio? ?Que tal que yo lo mate al sacarlo?

-No lo sacaste, el se fue. Yo lo vi brincarse. El tampoco estaba seguro de lo que podria pasar, por eso se fue.

Karin les pidio que se metieran, dijo que tener la puerta abierta le daba escalofrios.

-Voy a salir.- dijo Rover y se levanto de la cama.

-Estas loco. No lo vas a encontrar. Y mejor que no lo encuentres…- dijo Karin.

-No creo que esto se contagie tan facil. Por lo menos no por la piel ni el sudor. He tocado a mas de tres y no me ha pasado nada. Me precipite. Lo de Tangya me dejo acelerado. No pensaba claramente.- confeso Rover.

-No salgas. Por favor.- dijo Karin.

-No hay comida. Salir era el plan inicial. Si no regreso en dos horas, salgan las dos juntas antes de que sea de noche. De noche no salgan.

Lo miraron atonitas. La idea de quedarse solas era casi tan horrible como ser responsables de los ninios en tales circunstancias. Tomo uno de los cuchillos de mesa y les dio los demas a ellas. Les pidio que llevaran uno siempre consigo. No trataron de detenerlo, tenia razon. Desde arriba lo vieron brincarse y detras de los arboles lo perdieron de vista.

Rover estaba atento. Si salieran diez de la nada, no se sorprenderia. Su prioridad era buscar algo de comer para ellas y los ninios. Si hubiera suerte, encontraria un cuchillo de verdad y de paso a su hermano. El vecindario lo impresiono. Habia salido hacia poco, sin embargo; aquello llevaba semanas sin limpiar. No pasaban diez pasos sin encontrar por lo menos un pequenio rastro de sangre. El lugar olia a batalla fresca. Siguio caminando. A lo lejos vio a una persona cruzando la calle. Se detuvo y lo estudio: pantalon de mezclilla y playera. Un hombre joven. No quiso indagar y dio vuelta a la izquierda. Muchas de las casas tenian ventanas rotas y marcas rojas. Apresuro el paso y probo su suerte en la casa color crema. Primero por la puerta, cerrada. Toalla al codo y ventanazo. Dos pasos para atras y avento un vaso al interior. No hubo respuesta. Limpio la ventana y se metio. El lugar estaba desordenado, demasiado. No habia sangre, solo un gran tiradero. “EehEEee…” dijo alguien adentro. Saco el cuchillo y se puso en posicion. Estaba listo para enfrentar a quien fuera o para salir y correr. La voz se acercaba, pero no llegaba la imagen. Apreto el cuchillo y puso una mano en la ventana. La voz ya estaba ahi, sin imagen. Salio lentamente del pasillo. Era un hombre de menos de treinta anios. No parecia ser uno de ellos, tampoco se veia muy cuerdo.

-?Que haces?- pregunto Rover con voz firme y levanto el cuchillo, apuntando a la cara.

-“Eeehh…eeEeehh”- se acercaba con pasos de una persona cincuenta anios mayor.

-Haste para atras o te pico.

El intento de persona seguia moviendose hacia el. No parecia entender lo que le decia, ni reaccionar ante la amenaza puntiaguda. Rover midio la distancia y ataco. El cuchillo choco con la cabeza. No la penetro. Rover retrocedio. El tarado aquel no se dio cuenta de nada, a penas movio un poco la cabeza por el empujon. Seguia dando pasos pequenios y casi rectos. Rover trato nuevamente, ahora en el abdomen. El cuchillo lo rebano como si fuese mantequilla. Lo saco de inmediato y lo hundio varias veces. No sucedia nada con el pobre. Hilos de agua rojiza escurrian de los agujeros. El miedo bajo un nivel y su curiosidad subio dos. Le dio una bofetada y lo empujo. El otro recupero el equilibrio y continuo su travesia. Rover guardo el cuchillo y lo agarro del cabello. Cerro su punio y le dio en la nariz. Le dio tan duro que se lastimo un poco el dedo indice a la altura del nudillo. El anciano seguia tarareando sin percatarse de la paliza que le daban. Rover sacudio su mano y se sobo con la otra mano. Lo jalo y le puso el pie. La cosa aquella se pego en la cabeza con un mueble pequenio. Trataba de levantarse, lentamente. Rover encontro la cocina y un cuchillo mas decente que el que tenia. Era un cuchillo de mesa con punta filosa. Se estaba ayudando del sillon para levantarse. Rover miraba fascinado. Se levantaba como si llevara toda la noche bebiendo, y el suenio y el alcohol le impidieran moverse. Rover camino hacia el, mordiendo el cuchillo. Lo agarro de la espalda y lo acomodo en el suelo. Se sento en el como cuando Kano lo molestaba: solia ponerlo entre sus piernas, Rover boca abajo, Kano arriba, sentado arriba de la cadera para impedir que se levantara y le pegaba en la cabeza como si fuera tambor. Rover le sujeto la cabeza con la mano izquierda, con la derecha tomo el cuchillo de su boca y le pico la espalda. Los primeros piquetes fueron para ver si en realidad estaba completamente anesteciado. Los siguientes cinco y veinte fueron par aver hasta cuando dejaba de moverse. Los piquetes no lo molestaban, solo trataba de levantarse. No se tocaba la espalda. Rover le agujero toda la espalda, y por morbo las piernas y brazos. Estaba exhausto y entretenido. Si por el hubiese sido, hubiera experimentado otras tres cosas, pero tenia muy presente que en la escuela dependian de el. Se quito de encima. El desgraciado trataba de pararse, pero solo podia mover torpemente sus extremidades. Su melodia perdio el tono alegre y se escuchaba tenso. Mas que las cuchilladas, le enfadaba no controlar su cuerpo. “EEEEEE... EEEEEE”. Rover se quito los pantalones y se metio a la cocina. Mojo unas toallas y se limpio piernas y brazos con toda la botella de jabon. Se asomo a verlo, era un pescado fuera del agua. Se metio a los cuartos con el arma bien atenta. Reviso todo el interior de la casa. Saco del closet unos pants, una playera y una chamarra de cuero. Se vistio. Miro sus pants y busco otro tipo de pantalones. Saco unos pantalones de mezclilla, se quito los pants, y se los probo. Le subieron hast alas rodillas. Reviso los demas pantalones y se volvio a poner los pants. Agarro una mochila, se metio a la cocina y la lleno. Vio a la cucaracha envenenada. Trato de no pisar el batidillo y saco la mochila de la casa. Tenia medio cuerpo afuera y se detuvo. Miro a la cosa y suspiro. Regreso, se hinco a su lado y le enterro el cuchillo en la nuca. Lo enterro tres veces mas y detuvo el vomito; sentir sus manos humedecerse lo lleno de asco. Saco el cuchillo de la nuca y lo enterro en el oido. Por primera vez en la clase de tortura participo; reacciono al intruso del oido. Estaba temblando. Rover saco el cuchillo y lo metio otra vez, una vez adentro le dio vueltas. El temblor termino. Rover fue al banio, limpio el cuchillo y se lavo las manos. Salio de ahi y se dirigio a la escuela.

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